Friday, May 29, 2015

6 Winners Selected for OISTAT Competition to Design a Floating Theatre in Germany




Out of 197 entries from 38 countries, six proposals have been chosen as the winners of the 2015 OISTAT Theatre Architecture Competition, which sought proposals for a floating theatre that could be moved to different locations along the Spree River in Germany. The ideas competition was organized by OISTAT (International Organization of Scenographers, Technicians, and Theatre Architects), and the winning proposals will be showcased at the exhibition Stage│Set│Scenery in Berlin in June.

more : http://www.archdaily.com/636388/6-winners-selected-for-oistat-competition-to-design-a-floating-theatre-in-germany/

Wednesday, May 6, 2015

El valor sublime de lo grotesco, en la obra de Botero.





Sabrina Padron


El valor sublime de lo grotesco, en la obra de Botero.


"No soy un caricaturista, solamente como todo artista empleo la deformación. Los fenómenos y objetos reales son más o menos deformados para acordar con la composición en todo artista. Lo mío son formas divergente de expresión. Exalto las formas. Ni siquiera es una defensa o una crítica a la gordura, solo busco acentuar la corporalidad, la voluminosidad, la sensualidad y la provocación. Mi interés es en la abundancia y  la forma totalizadora, el exceso en formas y colores.”- Botero (Marquez, 2005)
 Estas palabras permanecen al famoso artista Fernando Botero. Hoy por hoy, alrededor del
mundo, cualquier persona sin mucho conocimiento del arte puede distinguir sus obras por lo
diferente que son con rasgos del arte contemporáneo (Marquez). Este artista Colombiano nació
en Medellín, Colombia en 1932. Desde niño se interesó en los toros y el arte. Pero el arte es
donde encontraba refugio y pasión, a los diecisiete años, el artista contribuyó en ilustraciones
para el periódico de su ciudad natal, El Colombiano (“Fernando Botero”).
Botero es una persona muy patriota y respeta mucho a su nación. El suele demostrarlo
creando obras que se relacionan a la crisis social de su país y después las dona a diferentes
museos y ciudades, en Colombia y alrededor del mundo, para que sean admiradas por el público
local y turístico (“Fernando Botero”).
 Botero ha viajado por todo el mundo aprendiendo diferente técnicas del arte. Él no quería
solo ser reconocido por una sola característica del arte. Ahora sus colecciones consisten de
pinturas, dibujos, y esculturas (“Fernando Botero”).  Botero se inspira en los temas que hablan de
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cultura y sociedad, especialmente a través del arte de varios artistas como Diego Rivera y Pablo
Picasso (“Estilo de”). En su inicio, su mejor fuente de inspiración son los recuerdos de su
infancia y de su juventud en los pequeños pueblos, personajes emblemáticos religiosos, y
personas del poder como los militares (Marquez).
 A través de su trayectoria, Botero, se ha enfocado en la creación de obras que muestran
presencia y realidad del volumen (“Fernando Botero”). Unos se refieren a ellas como obras
gruesas o rellenas como un modo normal para las personas con sobrepeso (Marquez). Sin
embargo, a él no le gusta que las personas describan de esa forma sus obras o que
ignorantemente lo acusen de pintar obras “gordas”, porque la gordura es una cosa y otra cosa es
el volumen. Sus obras son de lo más sencillas y únicas con rasgos de caras muy pequeñas y
piernas más largas que el abdomen (“Estilo de”).
Botero relata que su enfoque es la expresión del volumen retratadas en las personas,
paisajes, animales y naturaleza (“He tenido,” 2004). Como buen artista, él tiene su preferencia
artística, usualmente él elige por pintar a mujeres. Para él las mujeres son la mejor creación en la
tierra y es lo que más llama la tensión del público (“He tenido”).
A pesar que las personas lo acusan de obsesionarse con gorditas, el garantiza en una
entrevista, que no es así, ni en su arte ni en su vida real. De hecho, sus tres esposas han sido
contextura delgada (“He tenido”). Pintar el volumen es el estilo de Botero cuyo eligió porque él
quería enfocarse en la deformación bonita con colores fuertes, cuyo lo ha llevado al éxito de una
carrera de 65 años y no hay nada ni nadie que lo haga cambiar su estilo (“Fernando Botero:
Beauty”). Usualmente, se puede decir que un artista ha logrado el éxito cuando el artista
consigue que su arte y obras sean inmediatamente reconocidas por su estilo y lenguaje propio
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(“He tenido”). Como resultado salió, el “Boterismo,” un movimiento del arte popular (“Fernando
Botero: Beauty”).
Para justificar que Botero nunca ha considerado pintar una persona gorda, Marques hace
referencia a una entrevista hecha al hijo del artista, Juan Carlo Botero, el que describe que para
que su padre haga elementos gordos en sus cuadros, tendría que haber también elementos
delgados para marcar el contraste y hacer evidente la obesidad. “En cambio, cada objeto en sus
lienzos están pintados con la misma exaltación del volumen: las flores, las personas, las frutas y
hasta las moscas. El rasgo distintivo de su obra es su coherencia estilística” (Marquez, p.1).  Al
ensanchar las formas en sus cuadros, Botero desafía las proporciones naturales y les brinda
sensualidad a esas formas (Marquez).
Durante toda su carrera, Botero mantiene la misma opinión sobre su concepto artístico.
Como él menciona en una entrevista hecha por El Mundo, “El arte negro, el arte precolombino,
por ejemplo, es deforme y es bello. Y al revés: si uno escoge una modelo y la pinta tal cual como
es resulta un horror de banalidad, de superficialidad, de estupidez (“He Tenido”).
Durante su trayectoria no todo ha sido un éxito, mientras vivía en la ciudad de Nueva
York, los critico le decían que sus pinturas eran estúpidas y que solo eran “caricaturas”
(Marquez). En esta época, el arte abstracto era multitudinario y era lo más aceptable en la
sociedad, un estilo opuesto al Boterismo (Marquez). A pesar de todo, Botero nunca ha
abandonado lo que lo ha y seguirán identificándolo, la expresión del volumen.
De todo lo expuesto, podemos concluir que ese estilo que para algunos es tan grotesco,
donde se expone al individuo de sus pinturas,  a ser percibido como  tosco, desagradable, feo,
extravagante. Botero lo convierte en algo SUBLIME, porque cuando contemplamos sus obras,

estas generan un deleite y placer extremo, que es una concepción estética atribuida a pensadores
a través de los siglos.
Porque si analizamos que es sublime,  para Longino (pensador del sentimiento estético),
este lo define como: “Todo aquello que tolera un análisis profundo, y que deja en la memoria una
poderosa huella difícil de borrar,  llegando a agradar  siempre a todo el que la observa, cuando se
reconoce sus valores estéticos”.
Es así como la obra de Botero, es trascendental cuando se conjugan y se descubre los
fundamentos básicos de la estética.
Con esta  visión, Botero, hoy continúa trabajando y divide su tiempo entre Nueva York,
Paris, y Toscana (“Fernando Botero”).


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